1.8. El oído
El oído es el sentido por el cual se perciben los sonidos; la oreja sufre la acción de las vibraciones sonoras, trasmitidas al tímpano, en conexión con el nervio acústico. Es el sentido por el cual se perciben la información auditiva y la orientación espacial. El órgano de dicho sentido es el oído, que está dividido en oído externo, oído medio y oído interno.
Anatomía del oído:
Los sistemas de la audición y del equilibrio están formados por los órganos receptores periféricos y el oído en sentido estricto, así como por las vías nerviosas y los centros que forman parte del sistema nervioso central. De acuerdo con este planteamiento podemos estudiar dos partes fundamentales:
- Parte periférica: oído externo, medio e interno. Nervio vestibulococlear.
- Parte central: vía auditiva central. Centros subcorticales y corticales de la audición. Sistema vestibular central.
Oído externo:
El pabellón u oreja del oído consta de un esqueleto cartilaginoso elástico revestido por piel, que da entrada al conducto auditivo externo de unos 3 cm de longitud. Consta de una parte externa y cartilaginosa y de una porción interna y algo más corta provista de un esqueleto óseo. La porción cartilaginosa presenta numerosas glándulas sebáceas y glomerulares (glándulas ceruminosas) que segregan el cerumen (escamas epidérmicas, sebo y pigmento). Por el contrario, la porción ósea está cubierta por una fina piel. El pH es ligeramente ácido, lo que le protege de las infecciones.
Oído medio:
Los espacios del oído medio forman un conjunto de sistemas huecos, rellenos de aire, el llamado sistema neumático, que se ventila a través de la trompa de Eustaquio:
- Tuba auditiva (trompa de Eustaquio).
- Caja del tímpano.
- Antro mastoideo y sistema neumático del hueso temporal.
La trompa de Eustaquio consta de dos partes, la ósea en el peñasco y la cartilaginosa que desemboca en la faringe; existe un istmo en la unión de ambas, que es la zona más estrecha. Paralelo a la trompa, en un estrecho canal óseo, discurre el músculo del martillo (músculo tensor del tímpano), que se inserta en el mango del martillo. La trompa es muy importante para la aireación del oído medio y para el equilibrio de presiones entre el oído medio y el exterior. La caja del tímpano, que es un espacio hueco lleno de aire, está alojada en el hueso temporal. Exteriormente, está separada del oído externo por la membrana timpánica. Ante sonidos potentes, los músculos del oído medio (el tensor del tímpano y el músculo del estribo) se contraen de forma refleja y reducen la movilidad de la cadena de huesecillos. Ligado lateralmente a la membrana timpánica se encuentra el martillo, seguido de éste se encuentra el yunque, que es el hueso intermedio, y el estribo, que se conecta con la ventana oval.
Oído interno
El oído interno o laberinto, incluido en pleno espesor del hueso temporal, está formado por dos partes: el laberinto óseo y el laberinto membranoso, que está contenido dentro de él. En ambos laberintos se distinguen tres partes: el vestíbulo, los canales semicirculares y el caracol. El oído interno está inervado por las ramas auditivas del octavo par (rama vestibular y rama auditiva).
Fisiología del oído
La audición se lleva a cabo por la conducción aérea y ósea. En la conducción aérea las ondas sonoras llegan al oído, propagadas por el aire, entran al conducto auditivo externo y mueven la membrana del tímpano, la que a su vez mueve martillo, yunque y estribo. El movimiento en el pie del estribo causa cambios de presión en el líquido que llena el oído interno, generando una onda que viaja en la membrana basilar de la cóclea o caracol.
El equilibrio
El mantenimiento del equilibrio corporal es el resultado de la actuación conjunta de una serie de mecanismos de regulación visual, cinestésica y vestibular. Las fibras nerviosas vestibulares muestran una serie constante de potenciales de acción, incluso cuando el órgano sensorial periférico se encuentra en reposo. Los conductos semicirculares basan su funcionamiento en el principio de inercia, de modo análogo a lo que ocurre con una brújula giroscópica. Al girar la cabeza, el movimiento que realiza el líquido que rellena los conductos semicirculares se retrasa respecto al movimiento de la cabeza, debido a la inercia. En consecuencia, la endolinfa se desplaza aparentemente en sentido contrario al movimiento realizado, si tomamos como referencia las paredes del conducto. El movimiento de la endolinfa es recogido por las células sensoriales las cuales generan impulsos nerviosos que a través de la rama vestibular del nervio acústico son trasladados hacia el cerebelo y la médula, que se encargan de organizar los movimientos reflejos necesarios para mantener el equilibrio.
Trastornos del equilibrio:
Los síntomas principales que producen en el individuo son vértigos de posición unido a náuseas, alteraciones del equilibrio, vértigos constantes con inseguridad y alteraciones de la marcha. Algunas maniobras del avión conjuntamente con movimientos de la cabeza pueden originar en el piloto una desorientación espacial que puede originar accidentes. De ahí la importancia de que los pilotos confíen en los instrumentos (horizonte artificial) del avión, que les indican en qué posición está la aeronave y no hacer caso a lo que sienten.
Hábitos saludables:
Cualquier paciente que presente una hipoacusia debe ser explorado con detenimiento: analizar la causa de la pérdida de la audición, que en su mayoría será por trastorno de conducción. Hay que vigilar mucho el tratamiento de la otitis secretora ya que muchas veces es debida a una obstrucción de la trompa de Eustaquio producida por una mala permeabilidad nasal. Es aconsejable efectuar controles periódicos con medidas de protección de la permeabilidad nasal mediante irrigación de las fosas nasales con suero salino fisiológico y la administración de antihistamínicos para disminuir la secreción de moco.
1.9. El olfato
El olfato es el sentido con el que se perciben los olores, ya que la nariz posee una superficie sensible a los olores, percibidos por el intermedio del nervio olfatorio. Este órgano está constituido por células especiales situadas en la membrana pituitaria. Junto con el sistema del trigémino sirve como detector de sustancias químicas inhaladas, incluyendo sustancias peligrosas como gas natural, humo y contaminantes del aire. Aunque las sensaciones cualitativas del olfato están subordinadas al epitelio neuroolfatorio, muchas sustancias son capaces de producir sensaciones somáticas de frescura, calor e irritación a través de las fibras aferentes del trigémino, facial, glosofaríngeo y vago en nariz, cavidad bucal, lengua, faringe y laringe. El sentido del olfato debe considerarse como uno de varios sistemas quimiosensoriales, puesto que la mayor parte de las sustancias químicas desencadenan percepciones olfativas, trigeminales y gustativas.
Anatomía del olfato:
El neuroepitelio olfatorio está situado en la parte superior de las cavidades nasales y se llama pituitaria.
Fisiología del olfato:
Las sustancias olorosas se absorben en el moco que cubre el neuroepitelio olfatorio, se difunden a los cilios y se unen reversiblemente a los sitios receptores de la membrana. El proceso causa cambios de composición en las proteínas receptoras, que inducen una cadena de fenómenos bioquímicos que generan potenciales de acción en las membranas primarias. Los receptores olfatorios son muy sensibles, pero se fatigan con facilidad. Ello explica que se estimulen por olores poco intensos, y también que los olores muy intensos dejen de percibirse después de un tiempo relativamente breve. Lo primero que hay que hacer cuando se tiene alguna alteración en el sentido del olfato, y así poder mejorar la calidad de vida, es estudiar cuál es la causa que nos está provocando dicho trastorno sensorial. Para los individuos con pérdida del transporte olfatorio, debido a rinitis alérgicas, rinitis y sinusitis bacterianas, pólipos, neoplasias y anormalidades estructurales de la cavidad nasal, el tratamiento puede hacerse de manera racional, con grandes posibilidades de mejoría.
1.10. El gusto
El gusto es el sentido por el que se percibe el sabor de una sustancia; la cavidad bucal posee una sensibilidad gustativa, que produce sensaciones de salado, ácido, amargo y azucarado, trasmitidas por el nervio glosofaríngeo.
Anatomía del gusto:
Las células receptoras del gusto están situadas en las yemas o botones gustativos, grupos esféricos de células dispuestas como los gajos de una fruta cítrica. En la superficie, la yema gustativa tiene un poro, dentro del cual se proyectan las microvellosidades de las células receptoras.
Fisiología del gusto:
El “sabor” que caracteriza a cada alimento es en realidad una mezcla de sabor y de olor, ya que durante la masticación las sustancias volátiles de los alimentos pasan a través de las coanas a las fosas nasales, donde al mismo tiempo son olidas. Las distintas cualidades gustativas (dulce, ácido, salado o amargo) no se limitan a zonas separadas de la lengua: los distintos tipos de células gustativas están repartidos por toda ella. Las sustancias disueltas en la saliva producen paulatinamente el sabor.
Lo primero que hay que hacer es tratar la causa que está produciendo la pérdida de la sensibilidad gustativa: erradicación de las infecciones, interrupción del uso de fármacos que afecten al recambio celular si se puede, etc.
1.11. El tacto
Finalmente, la piel es toda entera un órgano del tacto, dando lugar a sensaciones por los nervios cutáneos. A través de ella se conocen las cualidades palpables de los objetos. El sentido del tacto es fundamentalmente un sentido cutáneo, aun cuando se considera en general que comprende también a los receptores del tacto que se encuentran en la boca, sobre todo en la punta de la lengua, y a los receptores localizados en el tejido dérmico, tendones, periostio y otras estructuras profundas que responden a la presión.
Anatomía de la piel:
La piel, además de revestir y proteger al organismo, principalmente asienta el sentido del tacto. Se distinguen en ella tres capas, de la más externa a la más profunda:
- Epidermis: es la capa más externa y la única visible.
- Dermis: está debajo de la anterior y es la que sentimos al palpar la piel.
- Hipodermis: corresponde a la grasa subcutánea y actúa como una almohadilla entre el plano subyacente, que puede ser óseo, muscular, articular, y la propia piel.
Fisiología de la piel:
El estímulo
Las terminaciones sensoriales del tacto responden a la presión que provoca la deformación de la piel o el movimiento de los pelos que crecen en la misma. La sensibilidad al tacto es variable en diferentes regiones del cuerpo. La superficie del cuerpo que está escasamente cubierta de pelo tiende a ser más sensible al contacto directo. La nariz, los labios y las yemas de los dedos son las zonas del cuerpo que poseen mayor sensibilidad, y requieren presiones mínimas para provocar la sensación táctil. Para el dorso de los dedos, el brazo y la cara interna del muslo se requieren presiones más elevadas y son progresivamente mayores las necesarias para el dorso de la mano, la pantorrilla, el hombro, el abdomen, la parte anterior de la pierna, la planta del pie y el dorso del antebrazo. La zona que requiere mayor estímulo es la espalda.
Órganos receptores del tacto:
En la piel existen tanto receptores especializados como no especializados anatómicamente que son responsables del tacto:
- Presión: mecanorreceptores.
- Dolor: nociceptores.
- Temperatura: termorreceptores.
Hay evidencia de que las células que comprenden las terminaciones nerviosas cambian con relativa frecuencia durante la vida del individuo. Esta continua renovación del tejido receptor es también característica de los sistemas gustativo y olfativo.
Localización del tacto:
Un humano es capaz de identificar, con bastante precisión, el sitio de la piel en el cual se aplica un estímulo táctil. Para establecer un tipo de umbral de localización discriminativa se utiliza la prueba del umbral de doble punto.