Coordinar es que cada tripulante conozca su función, la cumpla y la comunique. Como ninguna emergencia es igual a otra, los procedimientos se adaptan con calma, sentido común, responsabilidad y disciplina. El briefing del sobrecargo reparte puestos y repasa procedimientos y equipo.
Qué significa coordinar los recursos
Una tripulación dispone de más recursos de los que parece: las personas (pilotos, TCP y, llegado el caso, pasajeros capacitados), el equipo de a bordo, la información que llega de la cabina de vuelo o de tierra y el tiempo disponible. Administrar los recursos es usarlos bien y en el momento oportuno. Coordinar es que cada tripulante sepa qué le toca hacer, lo haga y lo comunique, para que el trabajo de todos encaje.
Ninguna emergencia se presenta dos veces igual. Los procedimientos marcan el orden de actuación, pero no pueden prever cada detalle: el fuego aparece en otro sitio, una salida no sirve, falta un compañero. Por eso no basta con saberse los procedimientos. El TCP tiene que conocer bien su función y la de los demás para adaptarse sin romper la coordinación del equipo.
Actitudes ante una emergencia
Las emergencias se gestionan mejor con cuatro actitudes:
Actitud
Qué aporta
Calma
Permite pensar, transmitir seguridad y dar órdenes claras.
Sentido común
Ayuda a adaptar el procedimiento cuando la situación no coincide con lo previsto.
Responsabilidad
Cada uno asume su tarea sin esperar a que otro la haga.
Disciplina
Se respeta la cadena de mando y el procedimiento, también bajo presión.
Calma
Qué aporta
Permite pensar, transmitir seguridad y dar órdenes claras.
Sentido común
Qué aporta
Ayuda a adaptar el procedimiento cuando la situación no coincide con lo previsto.
Responsabilidad
Qué aporta
Cada uno asume su tarea sin esperar a que otro la haga.
Disciplina
Qué aporta
Se respeta la cadena de mando y el procedimiento, también bajo presión.
El briefing de tripulación
Antes del vuelo, la tripulación se reúne para prepararlo. En la parte de cabina lo dirige el sobrecargo (jefe de cabina). Su objetivo no es cumplir un trámite, sino asegurarse de que todos saben qué harán y de que se resuelven las dudas. Un buen briefing es breve, participativo y concreto.
Suele incluir:
el reparto de puestos y de funciones de cada TCP;
un repaso de los procedimientos de emergencia y de la ubicación y el uso del equipo de emergencia;
la información del vuelo que facilita el comandante: duración, meteorología prevista en ruta, posibles demoras, turbulencias esperadas o cualquier circunstancia especial;
los pasajeros que requieren atención particular.
Es muy recomendable que el briefing sea conjunto entre la tripulación de vuelo y la de cabina, o que al menos el comandante y el sobrecargo compartan la información y esta llegue después a todos los TCP. Así los dos equipos parten de la misma imagen del vuelo.
Durante el vuelo y después
Durante el vuelo, la coordinación se mantiene informando a tiempo: lo que un TCP ve en cabina (humo, un pasajero enfermo, un ruido anómalo) debe llegar al sobrecargo y a la cabina de vuelo con datos claros. Se respetan las fases de cabina estéril.
En una emergencia, cada tripulante ejecuta su parte y comprueba la de los demás cuando sea necesario. Si alguien no puede actuar, otro asume su función según el orden previsto.
Después del vuelo, un breve repaso (debriefing) sirve para comentar lo que funcionó y lo que se puede mejorar.
Para el examen
Coordinar es que cada tripulante conozca su función, la cumpla y la comunique.
Los procedimientos son generales: en cada emergencia real habrá que adaptarlos.
Calma, sentido común, responsabilidad y disciplina son las actitudes base.
El briefing lo dirige el sobrecargo: reparto de puestos, procedimientos, equipo de emergencia e información del comandante.
Lo ideal es un briefing conjunto de tripulación de vuelo y de cabina.