La valoración inicial sigue el sentido común y el sistema de las 4 S (seguridad). Se comprueba consciencia y respiración en menos de 10 segundos; si no hay consciencia ni respiración, se inicia la RCP. También cubre los trastornos menores más frecuentes a bordo.
4. Exploración básica y valoración inicial de un enfermo
El TCP que atiende a un pasajero debe saber evaluar tanto la gravedad del pasajero como la seguridad del sistema y su influencia sobre la operación y la seguridad de vuelo. Mantener la calma y usar debidamente el sentido común, premisa que no debemos olvidar. Al acercarnos a una víctima o a un pasajero la primera regla para aplicar el sexto sentido es SENTIDO COMÚN:
Valorar la gravedad de la situación
Evaluar la seguridad a través del sistema de las 4 S
Solicitar ayuda médica a bordo o al exterior por radio o por teléfono
Primera inspección: valoración inicial de la gravedad de la situación
Al comprobar que un pasajero se ha desplomado a nuestros pies aplicamos la conducta PAS: Proteger, Alertar, Socorrer. Mientras uno de los TCPs (FINDER) se dedica a auxiliar al pasajero otro protege la zona (SUPPORTER) despejándola de pasajeros y colocando al sujeto en un entorno seguro. Asimismo, se procede (COMMUNICATOR) a avisar al comandante y se procede a dar el aviso solicitando un médico o personal sanitario que pudiera estar en el pasaje y que nos asista ante tal emergencia. El TCP (FINDER) que asiste al sujeto procede a la: PRIMERA INSPECCIÓN
1. Valoración de la conciencia
Para ello comienza estimulando al sujeto verbalmente: —¿Oiga, me escucha? ¿Se encuentra usted bien? Al no obtener respuesta alguna por parte del sujeto pasamos a utilizar estímulos mecánicos: Le sacudimos suavemente por los hombros, indicándole que nos apriete la mano si puede oírnos, que cierre los ojos si nos escucha, etc.
Sujeto no tiene conciencia. Tras la valoración del estado de conciencia y vemos que no tiene, pasamos al siguiente paso que es la:
2. Comprobación de la respiración
Para ello realizamos en primer lugar la apertura de la vía aérea con la MANIOBRA FRENTE-MENTÓN.
Inclinamos suavemente la cabeza del sujeto hacia atrás y le elevamos la barbilla (mentón). Esta maniobra abre la vía aérea y nos permite verificar si tiene algún objeto que la esté obstruyendo e impida la respiración normal.
⚠️ Si se sospecha una lesión de cuello o de columna, no se inclina la cabeza: se mantienen la cabeza, el cuello y la columna alineados y se abre la vía aérea con la tracción mandibular (con las yemas de los dedos en los ángulos de la mandíbula, elevarla suavemente).
Si en esta comprobación detectamos algún objeto que esté a la vista, lo retiraremos con los dedos. No se debe hacer nunca un barrido digital «a ciegas», es decir, metiendo el dedo hasta el fondo de la boca sin ver el objeto. Si no tuviera ningún objeto a la vista valoraremos la respiración mediante la maniobra VER, OÍR y SENTIR.
VEO: si su tórax se infla o no. Para ello coloco mi cabeza en línea con su cuerpo.
OIGO: Si el sujeto realiza inspiraciones o expiraciones para lo que coloco mi oído sobre la nariz y boca del sujeto.
SIENTO: Su aliento si lo hubiera que nos distingue una respiración normal de una agónica, colocando mi cara cerca de su nariz y boca.
La comprobación de la respiración (ver, oír y sentir) no debe durar más de 10 segundos y busca una respiración normal: las bocanadas ocasionales e irregulares no lo son.
Si el sujeto no tiene conciencia y no respira pasamos a la RCP.
Evaluar la seguridad a través del sistema de las 4 S
Es decir, además de la seguridad de la propia víctima, salvaguardar la seguridad del TCP (ya que sin ella poco podremos ayudar a nadie), proteger la seguridad de los pasajeros que rodean a la persona afectada y posible afectación de la seguridad del vuelo. No vayamos a olvidar que nuestro problema está sucediendo a bordo de un avión y nuestro objetivo es la atención a todo el pasaje:
S = seguridad del lesionado.
S = seguridad del TCP.
S = seguridad de los pasajeros.
S = seguridad de vuelo.
Solicitar ayuda médica a bordo o al exterior por radio o teléfono
Segunda inspección
La finalidad es buscar alteraciones no críticas que puedan ser importantes. La evaluación debe hacerse en no más de 2 minutos y debe ser ordenada, sistemática, de manera que no se olvide ninguna parte del cuerpo.
Cabeza y cara:
Observar deformidades
Tamaño y forma de pupilas, blanco del ojo
Examinar la boca y posibles causas de obstrucción
Cuello:
Palpar pulso carotídeo
Palpar tráquea
Observar heridas, deformidades
Tórax y Abdomen:
Observar existencia de heridas o deformidades
Abdomen blando o rígido
Movimientos respiratorios defectuosos
Dolor a la palpación o respiración
Extremidades Superiores y Extremidades Inferiores:
Observar deformidades, angulaciones
Comprobar tono muscular, fuerza, movimiento
¿Hay alguna debilidad o parálisis?
Pulsos distales
Movimientos y sensibilidad
Espalda:
Observar heridas, deformidades
Movilidad y sensibilidad si consciente
Si la persona está consciente deberemos animar al pasajero para que hable libremente de sus síntomas, se harán preguntas orientadoras concretas:
¿Qué le ocurre?
¿Cuándo le empezó?
¿Dónde tiene las molestias?
¿Cómo le molesta?
¿Cuánto tiempo lleva con esto?
Es importante especificar el síntoma o los síntomas principales, así como el diagnóstico de cualquier alteración del pasado y su tratamiento.
Si no está consciente o no puede hablar, se preguntará a las personas que se encuentren a su alrededor, especialmente familiares y amigos. Objetos, medallas, frascos, tarjetas de identificación, pueden ser muy útiles para conocer lo que está sucediendo. En caso de duda, comprobar los hallazgos físicos con los encontrados en una persona normal o comparar las partes correspondientes izquierda y derecha, por ejemplo, brazos, manos, ojos u oídos del mismo pasajero. La observación y el examen continuo evitarán decisiones equivocadas.
5. Prevención y asistencia de trastornos menores
5.1 Cinetosis
Cualquiera de los trastornos patológicos que sufre el organismo cuando se halla sometido a movimientos pasivos, como viajes en barco, avión, coche, etc. Malestar general, consecuencia de diversos estados, que puede transcurrir con náuseas y, en los casos más graves, también con vómitos, vértigos, sudoración, pérdida de coordinación e incluso tendencia al síncope.
Mal del viajero (cinetosis)
5.2 Hiperventilación y tetania
Es la situación en la que la frecuencia e intensidad de la respiración está anormalmente aumentada. La frecuencia respiratoria normal oscila entre 10 y 20 ventilaciones por minuto, y en cada movimiento respiratorio se movilizan 0,5 litros de aire. Estado en que una persona aumenta la frecuencia respiratoria expulsando más anhídrido carbónico produciéndose una descompensación en la sangre, excitación o ansiedad, siendo normalmente de tipo nervioso o emocional. La hiperventilación produce una excesiva pérdida de dióxido de carbono contenido en la sangre, de lo que resulta una alteración en el equilibrio ácido-base del organismo, que se hace más básico (alcalino) conduciendo a una alcalosis (pH por encima de 7,4) respiratoria. CAUSAS:
Hipoxia: (principal causa).
Psicológicas: miedo, dolor, ansiedad. Destaca la ansiedad, que en determinadas situaciones de vuelo puede desarrollarse, por ejemplo en momentos de estrés por emergencias en vuelo.
Enfermedades: diabetes, insuficiencia renal.
Intoxicación por fármacos.
SIGNOS:
Palidez y frialdad de la piel y mucosas
Tensión muscular
Espasmos musculares que pueden evolucionar a un cuadro de Tetania (rigidez muscular generalizada).
Pérdida de la conciencia.
TETANIA Trastorno caracterizado por una hiperexcitabilidad neuromuscular, con espasmos musculares dolorosos, principalmente de los músculos de las extremidades. La afección puede ser causada por un trastorno del metabolismo del calcio, que generalmente es precedido por una hipofunción de la glándula paratiroides (hipoparatiroidismo: insuficiencia de la secreción de las glándulas paratiroides), o también por la falta de vitamina D, por diarreas intensas o por una alcalosis. Existen casos de tetania debidos a enfermedad por calor, generalmente provocados por la alcalosis producida por la hiperventilación y se manifiesta de forma aguda después de una fuerte exposición a calor muy intenso. Las manifestaciones clínicas consisten en espasmos faciales, debido a la excitabilidad del nervio facial, espasmos musculares del antebrazo y el espasmo carpopedal, que es la manifestación más frecuente y se trata de un espasmo del pie o de la muñeca, en la que éstos se quedan fijos en una determinada postura; es también muy observada en los niños raquíticos. Sin embargo, la tetania no suele afectar a las grandes articulaciones ni a las grandes masas musculares, a diferencia de los calambres. La tetania por calor no requiere tratamiento, pero en otros casos se requiere un aporte de calcio o la administración de hormonas para controlar la actividad de la glándula paratiroides. No debe confundirse la tetania con el tétanos, que es una infección causada por la bacteria Clostridium tetani.
Síntomas:
Síndrome respiratorio nervioso emocional.
Espasmos corporales.
Adormecimiento de labios y dedos.
Alteración del sentido del equilibrio.
Aumento de la frecuencia cardiaca.
En estado grave: náuseas y vómitos.
Dolor de cabeza.
Mareo.
Hormigueo y adormecimiento de las extremidades.
Prevención:
Para prevenir la hiperventilación lo fundamental es controlar voluntariamente la frecuencia respiratoria y la profundidad de las respiraciones.
Tratamiento:
Tranquilizar al pasajero, hablarle con calma y, si se puede, llevarlo a un sitio más tranquilo.
Guiarle para que respire despacio, marcándole el ritmo.
Descartar otras causas: dolor en el pecho, asma o una despresurización. En vuelo, la hiperventilación y la hipoxia empiezan con síntomas parecidos y pueden darse a la vez.
El oxígeno no es el tratamiento de la hiperventilación. Pero si le cuesta respirar, tiene los labios o las uñas azulados, no mejora o no se puede descartar una hipoxia, se actúa como ante una hipoxia: oxígeno según el procedimiento del operador, aviso al comandante y asistencia médica.
No darle alcohol ni estimulantes, y no dejarle fumar.
⚠️ No hacerle respirar dentro de una bolsa: las guías de primeros auxilios lo desaconsejan porque puede empeorar el cuadro, y sería peligroso si en realidad hay hipoxia, un infarto o una crisis de asma (St John Ambulance).
5.3 Molestias gastrointestinales
Inflamación de la membrana mucosa del estómago y de la de los intestinos.
Gastroenteritis aguda:
Es la inflamación de la mucosa del estómago y del intestino delgado caracterizada por la presencia de vómitos, diarrea y dolores abdominales. CAUSAS:
La falta de higiene.
La falta de agua potable.
No lavarse las manos antes de manipular los alimentos o a los propios niños.
También influye el estado de nutrición, aquellos niños mal nutridos sufrirán gastroenteritis con mayor frecuencia que el resto de la población.
En la mayor parte de los casos la enfermedad es producida por virus o bacterias que se localizan habitualmente en el intestino sin producir patología, pero si cambian las condiciones físicas del organismo pueden volverse nocivos para el individuo y producir una infección.
Intoxicaciones alimentarias.
Síntomas:
Aparición de vómitos y dolores abdominales.
El síntoma fundamental es la diarrea, es decir, el aumento del número de deposiciones y disminución de la consistencia de las heces debido al aumento de su contenido en agua.
En ocasiones puede haber fiebre acompañando al cuadro digestivo.
Actuación:
No se deben ingerir alimentos durante algunas horas.
No suelen ser necesarios los antibióticos ya que el cuadro cede por sí solo en la mayoría de los casos.
Prevenir la deshidratación con la administración de abundante líquido, sobre todo a niños y ancianos:
Agua
Agua con azúcar
Limonada alcalina
Es conveniente que el agua azucarada o la limonada alcalina se beban muy despacio “a cucharadas” y en gran cantidad.
Dar antitérmicos si hay fiebre.
Medicación para paliar la diarrea (Fortasec), aunque normalmente se recomienda no dar nada hasta que el cuerpo se haya deshecho del virus.
Medicación para cortar los vómitos (Primperán comprimidos).
Medidas a bordo y prevención:
Mantener unas medidas de desinfección adecuadas (vajillas, servilletas, servicios de aseos, etc.).
Si se cree que el alimento causante de la intoxicación se halla a bordo, RETIRARLO y presentarlo a la autoridad competente.
Mantener en todo momento unas adecuadas medidas higiénico-sanitarias en la elaboración, preparación, conservación y servicio de los alimentos y bebidas.
Mantener constantemente la cadena del frío.
Evitar la contaminación de los alimentos: limpieza de cocina, materiales y vajillas; lucha contra insectos, artrópodos y roedores.
Destrucción de los microorganismos y toxinas por el calor.
En caso de duda NO dar de comer el alimento sospechosamente contaminado.
5.5 Quemaduras y heridas de poca extensión (Se verá más adelante)
5.6 Mordeduras y picaduras
Mordeduras de animales
Son lesiones (heridas, desgarros), producidas por animales domésticos o salvajes. Las complicaciones más importantes suelen ser: infección o posibilidad de rabia. Carecen de toxicidad y se tratarán como cualquier otra herida, lavando la zona concienzudamente y aplicando cualquier antiséptico (povidona yodada). NOTA: se deberá vigilar al animal para descartar la presencia de rabia.
Picaduras
De avispas o abejas. Estos insectos inyectan un tóxico a través del aguijón que en ocasiones, dependiendo de la sensibilidad de las personas a dicho veneno, puede provocar una reacción alérgica generalizada.
Síntomas:
Dolor en el punto de picadura.
Inflamación.
Prurito (sensación de picor).
Vértigos.
Dificultad en la respiración.
Taquicardia.
Pérdida de consciencia.
En las picaduras dentro de la boca:
Gran inflamación
Dificultad respiratoria
Actuación:
Extraer el aguijón con ayuda de unas pinzas, sólo si se ve.
Aplicación de hielo local.
Compresas de agua de amoniaco o con bicarbonato.
Pomada antihistamínica.
NO APLICAR BARRO NUNCA, pues aunque calma el dolor, puede infectar la herida.
Si son picaduras graves dentro de la boca que produzcan dificultad respiratoria, intentar la reanimación pulmonar para restaurar respiración.
5.7 Cuerpos extraños en ojos, oídos y fosas nasales
En los ojos
No frotarlos.
Mantener los ojos cerrados para acumular lágrima y que al abrirlos salga arrastrado por ella.
Si no ha salido se abre el ojo y se localiza. Intentar extraerlo con agua, una gasa, etc., abriendo bien el párpado.
Si el cuerpo extraño está incrustado NO TOCARLO.
Si lo que se le ha introducido es un líquido, abrir el ojo y lavar con abundante agua fría durante largo rato por la zona interior del párpado.
En los oídos
No intente extraer el objeto, ni introducir pinzas en el conducto auditivo, ya que podría dañar el tímpano.
No echar agua.
Cubra el oído con una gasa y traslade al accidentado a un centro médico para recibir ayuda especializada.
En las fosas nasales
Intentar su expulsión con una espiración forzada, apretando la fosa nasal libre contra el tabique.
No echar agua.
Si no sale, trasladar para tratamiento por un otorrino.