8.4 Enfermedades transmitidas por el agua y alimentos
8.4.1 Cólera
Enfermedad infecciosa aguda causada por la bacteria Vibrio cholerae. Caracterizada por vómitos repetidos, diarreas, delirios y coma. Endémica en Oriente (India, Pakistán, Nepal, Tailandia, Borneo, Hong Kong) y a veces epidémica. Se trata de una enfermedad devastadora, endémica del sudeste asiático y algunos países latinoamericanos, que desde muy antiguo se ha asociado a poblaciones de bajo nivel económico y sociocultural, donde predominan aspectos relacionados con la falta de higiene y mínimas medidas sanitarias; por ello, se ha denominado también “la enfermedad de los pobres”. Actualmente, el 40 % de la población mundial no tiene acceso al agua potable y el 30 % carece de infraestructura sanitaria, por lo que difícilmente podrán poner en práctica las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) de hervir el agua, cocer los alimentos y adoptar determinadas medidas higiénicas; estas circunstancias hacen que el cólera pueda ser declarado también endémico en otros lugares del mundo en los que predominan estas condiciones, como por ejemplo en el continente africano.
Causa:
El contagio es por mecanismo indirecto: las heces en los enfermos y portadores sanos contaminan las aguas (pozos, agua de regadío) y los alimentos.
Es una vía de contagio fecal – oral. Tras un periodo de incubación de 12-48 horas se produce un cuadro de diarrea muy copiosa. El agente causante del cólera, Vibrio cholerae, también llamado Vibrio comma, es un bacilo móvil gramnegativo que se adquiere al ingerir alimentos o agua contaminados con materia fecal. El bacilo puede sobrevivir durante meses en ambientes húmedos y alimentos crudos, y tiene al hombre como único huésped, en cuyo tubo digestivo puede permanecer incubándose durante cinco días.
Síntomas:
No suele haber fiebre ni dolores abdominales. Debido al gran número de deposiciones (20-30) se produce deshidratación que ocasiona:
- Calambres en la pantorrilla.
- Pulso débil.
- Shock.
- Muerte en el 20-60% de los enfermos no tratados.
El tratamiento de la enfermedad consiste en el empleo de antibióticos, tales como tetraciclinas, cloranfenicol y estreptomicinas, y en la ingestión de mezclas de agua, sales minerales y azúcar, para conseguir cuanto antes la rehidratación. El uso de antibióticos tiene además la ventaja de que esterilizan las heces y disminuyen la propagación del bacilo. Otra forma de combatir la enfermedad es por medio de las vacunas, aunque éstas no son muy eficaces.
- Evitar la deshidratación con la administración de grandes cantidades de líquidos: hasta 25 l al día (agua con zumo de limón, azúcar, bicarbonato y sal).
- Medicación para cohibir los vómitos (Primperán comprimidos).
- Separación y desinfección del enfermo y fómites.
- Notificación a la autoridad competente.
Prevención del cólera:
- Aislamiento de los enfermos y desinfección de excretas y fómites.
- Cuarentena a los contactos: 5 días.
- Medidas higiénico-sanitarias del agua y los alimentos:
- En caso de epidemia hervir el agua.
- Clorar el agua.
- Sólo beber agua en buenas condiciones (embotellada).
- Desinfectar los alimentos crudos con agua y lejía.
- Proteger los alimentos y bebidas de las moscas.
- Vacuna anticolérica
8.4.2 Amebiasis
Definición: inflamación del tracto digestivo debida a una infección trasmitida por agua y alimentos contaminados. Los organismos infectantes pueden ser bacterianos, unicelulares. La disentería amebiana (amebiasis), suele encontrarse en países tropicales y puede afectar también al hígado. La amebiasis es una patología infecciosa del hombre causada por la ameba patógena Entamoeba histolytica, parásito del intestino grueso. Está caracterizada por manifestaciones clínico-patológicas del tracto intestinal con fases de disentería aguda, diarreas, y heces escasas, densas, mucosas y sanguinolentas. Se transmite por las formas quísticas que aparecen en las heces de los enfermos, y sobreviven largos períodos fuera del cuerpo, contaminando aguas y verduras frescas. Según algunos investigadores la mosca común sería una de las causas de la diseminación. La enfermedad se da en climas cálidos, tropicales y subtropicales, con un periodo de incubación de semanas a meses. La enfermedad remite, aunque puede recidivar a intervalos de semanas, meses e incluso años.
Síntomas:
- Los síntomas comprenden diarrea con sangre y moco.
- Fiebre
- Dolores abdominales.
- Suelen desarrollarse a los 4-5 días de contraer la infección.
- Deben examinarse las heces y el tratamiento antibiótico se seguirá tras un diagnóstico exacto.
- Los cuidados generales serán los mismos que para la diarrea en general.
- Las heces deben ser examinadas de nuevo tras el tratamiento para comprobar que la infección se ha eliminado.
- Adopción de medidas higiénico-sanitarias, sobre todo en hoteles, campings, y en alimentos como vegetales frescos.
8.4.3 Esquistosomiasis o bilharziasis
Definición: es una enfermedad infecciosa que se contrae a través de aguas dulces (lagos, ríos, etc.) contaminadas por el agente causal. Es típica en el área intertropical pero también en zonas templadas como el norte de África. La enfermedad no representa un peligro tan grave como ocurre con el Paludismo. La enfermedad se contraerá al bañarse en aguas infectadas que contienen los caracoles que sirven de vectores intermediarios entre las personas infectadas y las que se infectarán.
Síntomas:
- Provocan cuadros urinarios: dolor al orinar, orina en poca cantidad y muchas veces.
- Cuadros intestinales: vómitos, diarreas, fiebre, dolor; que a largo plazo podrían desembocar en problemas hepáticos.
Tratamiento y prevención
- No se dispone de vacuna contra esta enfermedad; las personas que no deseen correr el riesgo de infectarse deben seguir las siguientes normas:
- Pedir consejo sobre el país y la posibilidad de infestación de las aguas dulces del mismo.
- Recordar que no hace falta bañarse de cuerpo entero para adquirir la enfermedad.
- Llevar ropa adecuada que cubra las zonas expuestas.
- Tras un contacto breve y accidental con agua dulce, secarse bien con una toalla puede ayudar, pero no es una protección fiable: lo eficaz es evitar el contacto con agua dulce en las zonas de riesgo.
- Se aconseja un control médico en un servicio especializado, si hubiese estado en contacto con las aguas infectadas.
8.5 Enfermedades transmitidas por artrópodos
8.5.1 Paludismo o malaria
Definición: la enfermedad se adquiere por la picadura del mosquito Anopheles, inoculando parásitos denominados Plasmodium. El paludismo es una enfermedad curable, siempre que no se retrase el diagnóstico y se establezca el tratamiento adecuado al mismo.
Síntomas:
- Crisis febriles acompañadas de escalofríos e intensa sudoración. Estos cuadros febriles suelen aparecer cada 2 o 3 días dependiendo del tipo de plasmodium que infecta al organismo.
- Enfermedad infecciosa.
- Febril.
- A veces crónica y a menudo recurrente.
Tratamiento (Profilaxis del Paludismo o Malaria):
- Cloroquina.
- Mefloquina o doxiciclina.
- Evitar los lugares con agua estancada donde abundan los mosquitos sobre todo al anochecer.
- Utilizar ropa que cubra las zonas expuestas.
- Utilizar calzado protector.
- Utilizar repelentes antimosquitos, sprays insecticidas y mosquiteras.
8.5.2 Fiebre amarilla
Definición: es otra enfermedad vírica que se transmite por la picadura de mosquitos del género Aedes. Está circunscrita a determinadas zonas del África Subsahariana y de América del Sur.
Síntomas:
- Es una enfermedad febril.
- Grave afectación del estado general.
- Ictericia.
- Deshidratación.
- Hemorragias.
- No se dispone de tratamiento específico, siendo causa de elevada mortalidad. También existen formas leves de la enfermedad.
Prevención:
- Medidas de protección frente a las picaduras de mosquito (ropa que cubra las zonas expuestas, repelentes, mosquiteras), igual que en el paludismo o malaria (ver 8.5.1).
- Existe una vacuna cuya eficacia es del 94-95%.
8.6 Enfermedades de transmisión sexual
Generalidades
Las enfermedades de transmisión sexual o ETS, incluyen actualmente, además de las consideradas clásicamente como enfermedades venéreas (entre las que se encuentran la sífilis, gonorrea, úlcera blanda y linfogranuloma venéreo) otras patologías como son la tricomoniasis, candidomicosis, infecciones genitales inespecíficas (uretritis, vulvovaginitis y cervicitis) originadas por algunos tipos de neisserias, micoplasmas, clamidias y virus (herpes simplex). La hepatitis viral (por ejemplo, la tipo B) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), pueden igualmente englobarse dentro de este amplio espectro de entidades nosológicas cuya característica específica común reside en el hecho de poderse transmitir por contacto sexual. En un sentido amplio también la sarna y las ladillas pueden serlo.
8.6.1 Sífilis
Enfermedad infecciosa de transmisión sexual, endémica, crónica y específica producida por la bacteria Treponema pallidum, que se manifiesta por úlceras permanentes. La espiroqueta Treponema pallidum origina una patología sistémica o diseminada por todo el organismo y en la que se consideran varios estadios. Las fases iniciales de la enfermedad, de localización mucocutánea preferencialmente, se han dividido en: estadio primario (úlcera o chancro y adenopatía satélite) y secundario (bacteriemia o diseminación hacia diferentes órganos). De no ser tratada convenientemente durante estas fases iniciales, puede cursar de forma latente y/o alcanzarse el estadio terciario, con afección progresiva del sistema nervioso central (SNC), así como del sistema cardiovascular y músculo-esquelético.
Epidemiología:
Es una enfermedad extendida mundialmente, que experimentó un retroceso entre los años 1946 y 1955, en virtud de medidas terapéuticas e higiénicas pero que, sin embargo, experimenta actualmente un ascenso propiciado por los siguientes factores: el mayor liberalismo sexual existente, la precocidad sexual, el elevado número de chancros o úlceras femeninas que pasan desapercibidas, así como la falta de sospecha diagnóstica por parte del médico, las relaciones sexuales sin preservativo (su uso correcto y constante es la mejor forma de prevenirla) y la mayor afectación de algunos grupos de población, como los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, etc.
8.6.2 Gonorrea o gonococia
La gonorrea es una infección de las mucosas genital y uretral, causada por el gonococo Neisseria gonorrhoeae, que se adquiere habitualmente por contacto sexual directo. En función de las prácticas sexuales atípicas, pueden infectarse primariamente la faringe, la conjuntiva y el recto.
Se pueden utilizar varios antibióticos, aunque pueden existir cepas resistentes a la penicilina y derivados.
8.6.3 Chancro blando, chancroide o ulcus molle
Su causa es el germen conocido como Haemophilus ducreyi. A diferencia de la úlcera de inoculación causada por la sífilis, que es indolora y de base indurada, en esta enfermedad, la úlcera es dolorosa y de base blanda. Se usan medicamentos como la eritromicina y el trimetoprim-sulfametoxazol.
8.6.4 Granuloma inguinal
También denominada donovanosis, es causada por el Calymmatobacterium granulomatis (hoy denominado Klebsiella granulomatis), un germen con bajo poder infectivo que crea una enfermedad ulcerativa lenta y progresiva que afecta a la piel de la zona genital, inguinal y perianal. Pueden usarse tetraciclinas, estreptomicina, cotrimoxazol, gentamicina, cloranfenicol y eritromicina. En mujeres embarazadas o en periodo de lactancia se emplean macrólidos (eritromicina o azitromicina).
8.6.5 Linfogranuloma venéreo
Su causa es la bacteria Chlamydia trachomatis (serotipos L1, L2 y L3).
Clásicamente se la había venido considerando como la cuarta enfermedad venérea, tras la gonorrea, la sífilis y el chancro blando. Los mejores antibióticos contra la Chlamydia trachomatis son: sulfonamidas, tetraciclinas, eritromicina, rifampicina y trimetoprim-sulfametoxazol. Complicaciones como tumefacción ganglionar, fístulas y obstrucción de la uretra y del recto por estenosis cicatricial son susceptibles de tratamiento quirúrgico.
8.6.6 Tricomoniasis
Causada por un protozoo, etimológicamente “animal primitivo”, la Trichomona vaginalis. Lo mejor para el tratamiento de la tricomoniasis es el metronidazol, pues las cepas resistentes a este fármaco son poco frecuentes (entre el 4 % y el 10 % de los casos).
8.6.7 Herpes simple genital (herpesvirus tipo 2)
Se estima que la infección genital por el Herpesvirus hominis tipo 2 es actualmente la enfermedad venérea más frecuente. Se lo considera en relación con el desarrollo de carcinoma cervical (del cuello uterino). Se usan antivíricos como el aciclovir, el arabinósido de adenina, la yododesoxiuridina y el interferón (inmunomodulador). Como forma de profilaxis, el uso de preservativos y la cesárea electiva en partos en los que la madre padezca la enfermedad.
8.6.8 Candidiasis
Producida por la Candida albicans, un tipo de hongo levaduriforme cuyas manifestaciones clínicas pueden ser considerablemente variadas, al diseminar hacia muy variables destinos, a través del torrente sanguíneo.
Nistatina en tratamiento combinado, local y sistémico.
8.6.9 Hepatitis A, B, C
Definición: también denominada hepatitis viral, hepatitis infecciosa, hepatitis epidémica, ictericia catarral o ictericia epidémica. Lleva asociada inflamación hepática, y se caracteriza por fiebre, hepatomegalia e ictericia. Tipos: Se conocen cinco virus principales de la hepatitis (A, B, C, D y E). Aquí se describen la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C, provocadas por tres virus distintos, que no tienen ningún parentesco. Las dos últimas, a veces, pueden originar formas primarias de cáncer de hígado.
Hepatitis “A”
Causada por un virus (virus de la hepatitis A) del género Hepatovirus (familia Picornaviridae), que contiene ARN. También se denomina hepatitis infecciosa o epidémica. La infección por este virus es muy común, pero en la mayoría de los casos sólo se producen unos síntomas leves. El virus se propaga por vía oral, por contaminación de agua o alimentos con heces infectadas, y su presencia en la sangre es muy fácil de detectar.
Hepatitis “B”
También llamada sérica o por inoculación. Causada por un virus de la familia Hepadnaviridae, cuyo material genético es una molécula de ADN, que causa la variedad B de la hepatitis. Este virus se expulsa a través de la piel y por la orina de individuos tanto sintomáticos como asintomáticos (portadores); y puede ser adquirido por contacto con una persona infectada, ya sea por ingestión o a través de heridas (generalmente producidas por agujas hipodérmicas). También puede atravesar la placenta de una madre cuya sangre está infectada, e infectar así al feto. También posee características de oncovirus, se le relaciona con los hepatocarcinomas que aparecen generalmente en pacientes con cirrosis hepática. La enfermedad se manifiesta tras un período de incubación, que comprende entre 50 y 160 días, pasado el cual aparecen de forma gradual fiebre y cansancio, seguidos de ictericia. Se produce una destrucción de células hepáticas que puede ser extensiva y en algunos casos llegar a desarrollar una enfermedad degenerativa del hígado, denominada hepatitis activa crónica, teniendo un mayor índice de mortalidad que la hepatitis A. El contagio se produce por contacto con una persona infectada (también si es portadora del virus aunque no presente síntomas), por ingestión, a través de heridas (habitualmente producidas por agujas hipodérmicas infectadas), o a través de la placenta en el caso de fetos de madres infectadas. Los individuos enfermos expulsan el virus por la piel y por la orina
Hepatitis “C”
El virus de la hepatitis C, también conocido como HVC, contiene una molécula de ARN como ácido nucleico y pertenece a la familia Flaviviridae (género Hepacivirus), la misma familia que los virus del dengue y de la fiebre amarilla. En muchos de los individuos a los que infecta, permanece de forma latente durante muchos años, tras los cuales puede desencadenar una cirrosis. Se transmite por contacto directo con la sangre. En la mayoría de los casos la fase aguda de la hepatitis C es asintomática, por lo que pasa inadvertida, aunque en algunos casos también puede presentar las manifestaciones típicas de la mayoría de las hepatitis, apareciendo un amarilleamiento de la piel, fiebre, fatiga y náuseas. En un individuo de cada dos, el virus no llega a desaparecer, de manera que la infección persiste, se desarrolla y se vuelve crónica. La infección crónica puede permanecer varios años asintomática, antes de manifestarse en forma de una cirrosis. La enfermedad se contagia mediante contacto directo con la sangre (inyecciones, transfusiones), siendo los toxicómanos y los enfermos que necesitan transfusiones frecuentes, los representantes de la población de riesgo en la que la prevalencia del HVC es muy elevada.
8.6.10 Síndrome de inmunodeficiencia adquirida: “Sida”
Definición: Acrónimo de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, enfermedad infecciosa crónica, que afecta al sistema inmune y anula las defensas inmunitarias de la víctima. TIPOS: En la historia natural de la infección por el VIH, se pueden distinguir tres períodos: uno de infección aguda, que puede presentar síntomas o no; un período intermedio, que es asintomático y de duración variable; y un período final, en el cual pueden observarse infinidad de manifestaciones clínicas, y en el que prácticamente todos los órganos y sistemas pueden verse involucrados.
Trasmisión:
El VIH puede transmitirse de persona a persona por diferentes mecanismos:
- Por vía parenteral, en adictos a drogas, la transmisión se produce al compartir jeringuillas contaminadas con sangre de individuos infectados.
- En transfusión de sangre y hemoderivados (pacientes transfundidos con sangre contaminada).
- Pinchazos accidentales con material contaminado en personal sanitario, receptores de trasplantes.
- Por vía sexual, parejas de pacientes infectados por el VIH; transmisión vertical, de madre a hijo.
Medidas preventivas contra el sida:
La prevención es el único medio actual de lucha contra la infección por el VIH y la única posibilidad real de controlar la epidemia de esta enfermedad. Es importante que recordemos que:
- El VIH se transmite principalmente por vía sexual y vía sanguínea.
- Las relaciones sexuales con penetración comportan un alto riesgo de transmisión.
- La presencia de otras enfermedades de transmisión sexual que conlleven lesiones genitales también favorece la transmisión del virus.
Por consiguiente:
- El uso adecuado del preservativo en las relaciones sexuales con penetración es la única forma de tener relaciones sexuales seguras.
- La abstinencia o las relaciones sexuales sin penetración, por lo tanto, no entrañan riesgos de transmisión del VIH.
- El no intercambiar el sistema de inyección o, en su caso, la desinfección del material ya utilizado antes de su uso, es la medida esencial en la transmisión del VIH por vía sanguínea.
- La mujer con VIH que desee quedarse embarazada debe planificarlo con su equipo sanitario (atención preconcepcional) y tener un seguimiento especializado durante el embarazo y el parto. Si toma el tratamiento frente al VIH según lo prescrito y el bebé recibe medicación tras el nacimiento, el riesgo de transmitirle el VIH puede ser inferior al 1 %.
La infección por el VIH se trata con el tratamiento antirretroviral (TAR). No cura la infección, pero reduce la cantidad de virus en el organismo, evita los síntomas y permite llevar una vida larga y sana; además, las personas en tratamiento que no tienen virus detectable en la sangre no transmiten el VIH a sus parejas sexuales.
8.7 Reglamentos sanitarios y finalidad
Cualquier pasajero intercontinental está sujeto a una serie de requerimientos de salud según el origen y el destino de su viaje (p. ej., vacunaciones). La Organización Mundial de la Salud (OMS) asumió este compromiso en 1969, cuando la Asamblea Mundial de la Salud adoptó el primer Reglamento Sanitario Internacional (RSI), suscrito por la mayoría de los países. Aquel reglamento se centraba en seis enfermedades llamadas entonces «cuarentenables», entre ellas la peste, el cólera, la fiebre amarilla y la viruela; tras las modificaciones de 1973 y 1981 quedaron reducidas a tres (cólera, fiebre amarilla y peste). El reglamento vigente es el RSI (2005), adoptado el 23 de mayo de 2005 y en vigor desde el 15 de junio de 2007, que ya no se limita a una lista de enfermedades: abarca casi todos los riesgos para la salud pública, de origen biológico, químico, radiológico o nuclear. Ha tenido modificaciones posteriores; las últimas entraron en vigor el 19 de septiembre de 2025.
Los objetivos de las regulaciones internacionales son:
- Detectar, reducir y / o eliminar los focos infecciosos.
- Promover el uso de los principios epidemiológicos de forma internacional.
- Mejorar los aspectos sanitarios en puertos y aeropuertos.
- Prevenir la diseminación de vectores.
- Estimular las actividades epidemiológicas a nivel nacional e internacional.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) a través del Reglamento Sanitario Internacional tiene como objetivo prevenir la propagación internacional de enfermedades. Siendo el avión el medio de transporte internacional más importante, se comprende que el TCP deba tener conocimiento general sobre las normas preventivas e higiénicas recomendables, en su vertiente profesional y también como “viajero”.