El paro cardiorrespiratorio exige actuar en segundos: activa la cadena de supervivencia (alertar, RCP precoz, desfibrilación, soporte avanzado) y aplica RCP 30:2. Recuerda el síndrome tromboembólico y sus factores de riesgo (inmovilidad en vuelos largos).
6.2.6 Paro cardiaco
Es la interrupción repentina y simultánea de la respiración y el funcionamiento del corazón, debido a la relación que existe entre el sistema respiratorio y circulatorio. Puede producirse el paro respiratorio y el corazón seguir funcionando, pero en pocos minutos sobrevenir el paro cardíaco, cuando no se presta el primer auxilio inmediatamente. También puede iniciarse con un paro cardiaco, en cuyo caso, casi simultáneamente, se presenta el paro respiratorio. En primeros auxilios es importante determinar si se presenta paro respiratorio o paro cardiorrespiratorio para realizar las maniobras de resucitación adecuadas.
Causas del paro respiratorio:
Ahogamiento.
Cuerpos extraños en vías respiratorias (trozos de alimentos, vómitos, mucosidades, sangre, etc.).
Inhalación de vapores o gases irritantes.
Estrangulamiento.
Intoxicación por alcohol.
Dosis excesiva de medicamentos.
Choque eléctrico.
Traumatismos.
Shock.
Insolación o congelamiento.
Quemaduras.
Inflamación de garganta.
Obstrucción de la garganta por caída de la lengua.
Falta de oxígeno.
Causas del paro cardiorrespiratorio:
Ataque cardíaco.
Hipotermia profunda.
Shock.
Traumatismo craneoencefálico.
Electrocución.
Hemorragias severas.
Deshidratación.
Paro respiratorio.
Manifestaciones del paro respiratorio:
Ausencia de respiración.
Cianosis en labios y uñas.
Pérdida de conocimiento.
El corazón puede seguir latiendo durante unos minutos, pero el pulso no es un criterio fiable para reconocerlo.
Manifestaciones del paro cardiorrespiratorio
Ausencia del pulso y respiración.
Piel pálida, a veces cianótica, especialmente en labios y uñas.
Pérdida de conocimiento
Pupila dilatada parcialmente, a los 2 o 3 minutos la dilatación es total y no reacciona a la luz.
6.2.7 Síndrome tromboembólico
Se puede definir como una trombosis venosa profunda, es decir como la ocupación interior de una vena por un trombo constituido por glóbulos rojos y fibrina, pudiendo estar acompañada de una reacción inflamatoria local. Su localización más frecuente (en el 90% de los casos) es a nivel del sistema venoso más profundo de las piernas.
Causas
Hay al menos 3 factores predisponentes de la trombosis:
Reducción de la velocidad de flujo, estasis venosa.
Alteraciones de los componentes de la sangre.
Cambios en la pared de los vasos.
Un ejemplo claro de una situación donde se dan los tres factores son las operaciones quirúrgicas, sobre todo las de cirugía ortopédica, donde se da la estasis venosa por la inmovilización, se producen así mismo lesiones vasculares y la intervención supone en sí misma un estado de hipercoagulabilidad.
Localización y evolución de la enfermedad:
La mayoría de las trombosis venosas profundas se localizan en las venas de las pantorrillas, a éstas se las suele denominar como distales. Seguidas en frecuencia por las situadas por encima de las pantorrillas a las que se denomina proximales. La repercusión más grave de esta enfermedad sería la embolia pulmonar, que se produce cuando un trombo o una parte de él se desprende y, a través de la vena cava inferior, llega a las cavidades derechas del corazón (aurícula y ventrículo derechos), desde donde la arteria pulmonar lo lleva hasta el pulmón.
Factores de riesgo:
Desde hace años es conocida la relación existente entre determinadas intervenciones quirúrgicas y la trombosis venosa profunda. Un ejemplo sería la cirugía ortopédica, considerada una de las de más riesgo tromboembólico.
La edad constituye un factor de riesgo tromboembólico muy importante. Con la edad se incrementan los problemas en la coagulación y se aumentan las lesiones en las paredes vasculares, así como la aparición de una cierta insuficiencia venosa.
Permanencia en cama e inmovilización. Varios autores han mostrado la relación entre la inmovilización y la aparición de una trombosis venosa profunda o de una embolia pulmonar. Por ejemplo, la permanencia en cama más allá de tres días debe valorarse como un factor de riesgo de la enfermedad tromboembólica.
Un caso reciente aparecido en la prensa general denominado «síndrome de la clase turista» ha popularizado el riesgo de trombosis de los pasajeros provocado por la obligada inmovilidad de los vuelos transoceánicos.
Esta parte se redactó a partir de las Recomendaciones del European Resuscitation Council (ERC) para la Reanimación de 2005, que provenían de la Conferencia de Consenso Internacional sobre Reanimación Cardiopulmonar y Cuidados Cardiovasculares de Emergencia de ese año, del Comité Coordinador Internacional de Reanimación (ILCOR). Esas recomendaciones se han revisado después (2010, 2015, 2021 y 2025); las vigentes son las Guías ERC 2025, publicadas en octubre de 2025 junto con la AHA y el ILCOR. La secuencia del soporte vital básico (SVB), la relación 30:2, la profundidad y la frecuencia de las compresiones y el uso del DEA de este apartado siguen las recomendaciones vigentes; los datos que se citan como «ERC 2005» son históricos. Los conocimientos científicos sobre reanimación continuaron avanzando y las recomendaciones clínicas deben ser actualizadas regularmente para reflejar estos descubrimientos y alertar a los proveedores de cuidados sanitarios sobre la mejor práctica clínica. Entre cada actualización de las recomendaciones principales (aproximadamente cada cinco años) las comunicaciones periódicas de consejos pueden informar a los proveedores de cuidados sanitarios sobre los nuevos tratamientos que podrían modificar significativamente los resultados; ya les anticipamos que ulteriores comunicaciones de consejos serán publicadas en respuesta a hallazgos de investigación importantes. Las recomendaciones que damos a continuación no definen la única manera en que se pueda conseguir la reanimación; simplemente representan una visión ampliamente aceptada de cómo la reanimación puede ser llevada a cabo tanto con seguridad como con efectividad. La publicación de recomendaciones terapéuticas nuevas y revisadas no implica que los cuidados clínicos habituales sean ni inseguros ni inefectivos.
Demografía
La enfermedad isquémica cardíaca es la principal causa de muerte en el mundo. La parada cardíaca súbita es responsable de más del 60% de las muertes en adultos debidas a enfermedad coronaria cardíaca. Según las Recomendaciones ERC 2005, basándose en datos de Escocia y de cinco ciudades en otras partes de Europa, la incidencia anual de reanimación de paradas cardiopulmonares extrahospitalarias de etiología cardíaca está entre 49,5 y 66 por 100.000 habitantes (datos de esa fecha, no cifras actuales).
La cadena de supervivencia
[DIAGRAMA:cadena_supervivencia]
Las acciones que relacionan a las víctimas de parada cardíaca súbita con la supervivencia se conocen como Cadena de Supervivencia. Estas incluyen el reconocimiento precoz de la emergencia y la activación de los servicios de emergencia, RCP precoz, desfibrilación precoz y soporte vital avanzado.
Algoritmo universal
Los algoritmos de reanimación básica de adultos, avanzada de adultos y pediátricos del ERC se mantienen simples, aunque aplicables a las víctimas de paradas cardíacas en la mayoría de las circunstancias. Los rescatadores comienzan la RCP si la víctima está inconsciente o no responde y no respira normalmente (ignorando jadeos ocasionales). Se usa una relación simple de compresión-ventilación (CV) de 30:2 para un solo reanimador de un adulto o niño (excepto en neonatos) en ámbito extrahospitalario y para toda la RCP de adultos. Esta relación simple se ha diseñado para simplificar la enseñanza, promover la retención de habilidades, aumentar el número de compresiones dadas y disminuir la interrupción de las compresiones.
Calidad de la RCP
Las interrupciones de las compresiones torácicas deben ser minimizadas. Durante las interrupciones de las compresiones torácicas, el flujo coronario disminuye sustancialmente; al reiniciar las compresiones torácicas, son necesarias muchas compresiones antes de que el flujo coronario se recupere a su nivel previo. Diversos estudios indican que las interrupciones innecesarias de las compresiones torácicas se dan frecuentemente tanto intra- como extrahospitalariamente. Los instructores de reanimación deben enfatizar la importancia de minimizar las interrupciones de las compresiones torácicas.
Resumen
Con estas recomendaciones se busca mejorar la práctica de la reanimación y, por consiguiente, el resultado de la parada cardíaca. La relación universal de 30 compresiones y 2 ventilaciones debería disminuir el número de interrupciones en la compresión, reducir la posibilidad de hiperventilación, simplificar las instrucciones para la enseñanza y mejorar la retención de habilidades. La estrategia del choque único debería minimizar el tiempo “sin flujo”.
Metodología
La parada cardíaca súbita (PCS) es una de las principales causas de muerte en Europa, afecta a unos 700.000 individuos al año. En el momento del primer análisis de ritmo, cerca del 40% de las víctimas de PCS tienen una fibrilación ventricular (FV). Es posible que muchas más víctimas tengan FV o taquicardia ventricular rápida (TV) en el momento del colapso pero, en el momento en que se registra el primer ECG, su ritmo se ha deteriorado a asistolia. La Fibrilación Ventricular se caracteriza por ser una despolarización y repolarización rápida, caótica. El corazón pierde su función coordinada y para de bombear sangre de manera efectiva. Muchas víctimas de PCS pueden sobrevivir si los Tripulantes actúan inmediatamente mientras la FV aún está presente, pero la resucitación con éxito es poco probable una vez que el ritmo se ha deteriorado a asistolia. El tratamiento óptimo de la parada cardiaca en FV es la RCP inmediata por el Tripulante (compresiones torácicas combinadas con respiraciones de rescate) más desfibrilación eléctrica (si está disponible a bordo). Los siguientes conceptos de la Cadena de Supervivencia resumen los pasos vitales necesarios para una reanimación con éxito. La mayoría de estos eslabones son importantes para las víctimas tanto de paradas en FV como de asfixia.
Reconocimiento precoz de la emergencia (FINDER) y llamar pidiendo ayuda: Solicitar la asistencia de médicos o enfermeros que pudieran estar a bordo, e informar al comandante. Esto lo realiza otro tripulante de manera de no perder tiempo valioso. Una respuesta temprana y efectiva puede prevenir la parada cardiaca.
RCP precoz por el Tripulante (el FINDER, primer TCP que atiende a la víctima): según las Recomendaciones ERC 2005, la RCP inmediata puede doblar o triplicar la supervivencia de la PCS en FV; las guías actuales del Resuscitation Council UK indican que la RCP por testigos y el uso del DEA multiplican entre dos y cuatro veces las posibilidades de supervivencia.
Desfibrilación precoz: la RCP con desfibrilación en los 3-5 minutos del colapso puede producir unas tasas de supervivencia tan altas como el 49-75 %. Cada minuto de retraso en la desfibrilación reduce la probabilidad de supervivencia al alta en un 10-15%
Soporte vital avanzado precoz y cuidados post reanimación: la calidad del tratamiento durante la fase post reanimación afecta al resultado.
Las víctimas de parada cardiaca necesitan RCP inmediata. Esto proporciona un flujo sanguíneo pequeño pero crítico para el corazón y el cerebro. También aumenta la posibilidad de que un choque desfibrilatorio terminará con la FV y permitirá al corazón reanudar un ritmo efectivo. La compresión torácica es especialmente importante si no se puede administrar un choque antes de 4 o 5 minutos tras el colapso. La desfibrilación interrumpe el proceso de despolarización-repolarización descoordinado que sucede durante la FV. Si el corazón es aún viable, sus marcapasos normales reanudarán su función y producirán un ritmo efectivo y una reanudación de la circulación. En los pocos primeros minutos tras la desfibrilación con éxito, el ritmo puede ser lento y no efectivo; pueden ser necesarias compresiones torácicas hasta que vuelva la función cardiaca adecuada.
Secuencia del SVB de adulto
RCP y uso del DEA
Algoritmo de soporte vital básico de adultos
El SVB consiste en la siguiente secuencia de acciones:
Pensar en la seguridad propia, de la víctima y de cualquier otra persona presente.
Comprobar si la víctima responde: agitar sus hombros suavemente y preguntar en voz alta: ¿Te encuentras bien?
a) Si responde
Dejarlo en la posición en la que lo encontramos, con precaución de que no haya más peligro.
Tratar de averiguar qué le pasa y conseguir ayuda si es necesario.
Revalorarlo regularmente.
3-b) Si no responde
FINDER, gritar pidiendo ayuda (solicitar médico o DUE a bordo) al SUPPORTER
poner a la víctima sobre su espalda y abrir la vía aérea mediante la extensión de la cabeza y elevación del mentón
pon tu mano sobre su frente y cuidadosamente inclina su cabeza hacia atrás manteniendo tu pulgar e índice libres para cerrar su nariz si fuera necesaria una respiración de rescate
con las yemas de los dedos bajo el reborde del mentón de la víctima, eleva este para abrir la vía aérea
Manteniendo la vía aérea abierta, mirar, oír y sentir si hay una respiración normal
mirar si hay movimiento torácico
oír en la boca de la víctima si hay sonidos respiratorios
sentir si notas aire espirado en tu mejilla
En los primeros minutos de una parada cardíaca, la víctima puede estar respirando insuficientemente o dando ruidosas bocanadas poco frecuentes (estertores). No confundir esto con la respiración normal. Mirar, oír y sentir durante no más de 10 segundos para determinar si la víctima está respirando normalmente. Si tienes alguna duda de si la respiración es normal, actúa como si no fuera normal. 5-a) Si está respirando normalmente
ponlo en la posición de recuperación
comprueba que sigue respirando
5-b) Si no está respirando normalmente Solicita ayuda médica (otro tripulante) y pide que traigan el DEA si lo hay a bordo; inicia las compresiones torácicas como sigue:
arrodíllate al lado de la víctima
pon el talón de una mano en el centro del tórax de la víctima
y pon el talón de la otra mano encima de la primera
entrelaza los dedos de tus manos y asegúrate de que la presión no es aplicada sobre las costillas de la víctima
No apliques la presión sobre la parte superior del abdomen o el extremo inferior del esternón
posiciónate verticalmente encima del tórax de la víctima y, con tus brazos rectos, presiona sobre el esternón hundiéndolo al menos 5 cm, pero no más de 6 cm
tras cada compresión deja de hacer presión sobre el tórax sin perder el contacto entre tus manos y el esternón; repítelo con una frecuencia de 100 a 120 por minuto (unas 2 compresiones por segundo), con las mínimas interrupciones
6-a) Combina las compresiones torácicas con respiraciones de rescate
Tras 30 compresiones abre la vía aérea otra vez mediante la extensión de la cabeza y elevación del mentón
Pinza la parte blanda de la nariz cerrándola con los dedos pulgar e índice de la mano que está sobre la frente.
Permite que se abra la boca pero manteniendo la elevación del mentón.
Haz una respiración normal y pon tus labios alrededor de su boca, asegurándote de hacer un buen sellado.
Sopla de manera constante dentro de la boca mientras observas la elevación del tórax, durante aproximadamente 1 segundo como en una respiración normal; esta es una respiración de rescate efectiva.
Mira a la víctima y observa el descenso del tórax mientras va saliendo el aire.
Haz otra respiración normal y sopla dentro de la boca de la víctima otra vez, para alcanzar un total de dos respiraciones de rescate efectivas. Entonces vuelve a poner tus manos sin dilación en la posición correcta sobre el esternón y da 30 compresiones torácicas más.
Continúa con compresiones torácicas y respiraciones de rescate con una relación de 30:2
Únicamente si la víctima comienza a respirar normalmente, debes parar para revalorarla; de otro modo, no interrumpas la reanimación.
Si la respiración de rescate inicial no hace que el tórax se eleve como en una respiración normal, entonces, antes del próximo intento:
revisa la boca de la víctima y quita cualquier obstrucción
comprueba que es adecuada la extensión de la cabeza y la elevación del mentón
no intentes más de dos respiraciones cada vez antes de volver a las compresiones torácicas
Si hay presente más de un Tripulante, deben turnarse para llevar a cabo la RCP cada 1-2 minutos para prevenir la fatiga. Asegurarse de que se produce un retraso mínimo durante el intercambio de rescatadores.
6-b) La RCP sólo con compresiones torácicas puede ser utilizada de la siguiente manera:
Si solo se dan compresiones torácicas, estas deben ser continuas, a una frecuencia de 100 a 120 por minuto.
Detente para revalorar a la víctima sólo si empieza a respirar normalmente; de otro modo no interrumpas la reanimación.
Si no eres capaz o no deseas dar respiraciones de rescate, da únicamente compresiones torácicas.
La respiración boca-boca, se realiza sin que suponga ningún riesgo para el reanimador, y tomando las medidas oportunas de higiene
6-c) Uso del DEA
En cuanto llegue el DEA, enciéndelo, coloca los parches y sigue sus instrucciones de voz.
Tras la descarga, reanuda las compresiones de inmediato.
Continúa la reanimación hasta que:
llegue ayuda cualificada y se haga cargo
la víctima empiece a respirar normalmente
tú estés agotado (túrnense los TCP, para evitar el agotamiento)
Apertura de la vía aérea
La elevación mandibular no se recomienda para Tripulantes porque es difícil de aprender y de realizar y puede por sí misma provocar movimiento espinal. Por tanto el Tripulante debería usar para abrir la vía aérea la maniobra de extensión de la cabeza y elevación del mentón tanto para víctimas lesionadas como no lesionadas.
Reconocimiento de la parada cardiorrespiratoria
La palpación del pulso carotídeo es un método inexacto de confirmar la presencia o ausencia de circulación. Sin embargo, no hay evidencia de que valorar movimientos, respiraciones o tos (“signos de circulación”) sea diagnósticamente superior. Tanto los profesionales sanitarios como los Tripulantes tienen dificultad para determinar la presencia o ausencia de respiración adecuada o normal en víctimas que no responden. Esto puede deberse a que la vía aérea no está abierta o porque la víctima está haciendo bocanadas ocasionales (agónicas). Cuando los coordinadores de las ambulancias preguntan a los Tripulantes, por teléfono o por radio, si la víctima respira, estos interpretan erróneamente las bocanadas agónicas como respiración normal. Esta información errónea puede ocasionar que el tripulante no proporcione RCP a una víctima de una parada cardíaca. Las bocanadas agónicas están presentes en más del 40% de las víctimas de paradas cardíacas. Los Tripulantes deben ser enseñados a empezar RCP si la víctima está inconsciente (no responde) y no está respirando normalmente. Debería enfatizarse durante el entrenamiento que las bocanadas agónicas son comunes en los primeros minutos tras la PCS. Esto es una indicación para comenzar RCP inmediatamente y no debería confundirse con respiración normal.
Respiraciones de rescate iniciales
Durante los primeros minutos tras una parada cardíaca no por asfixia el contenido sanguíneo de oxígeno permanece alto y el intercambio miocárdico y cerebral de oxígeno está limitado más por la disminución del funcionamiento cardíaco que por una falta de oxígeno en los pulmones. Por tanto, la ventilación es inicialmente menos importante que la compresión torácica. Está bien demostrado que la simplificación de la secuencia de acciones del SVB favorece la adquisición y retención de habilidades. También se reconoce que los rescatadores son frecuentemente reacios a hacer ventilación boca a boca por una serie de razones, entre las que se incluye el temor a una infección o la aversión al procedimiento. Por estas razones y para enfatizar la prioridad de las compresiones torácicas, se recomienda que en la RCP de adultos debería comenzarse con compresiones torácicas en vez de la ventilación inicial.
Ventilación
La recomendación actual para los rescatadores es, por tanto, dar cada respiración de rescate durante cerca de un segundo con el suficiente volumen como para hacer que se eleve el tórax de la víctima pero evitando las respiraciones rápidas o forzadas. Esta recomendación se aplica a todas las formas de ventilación durante la RCP, tanto en el boca a boca como con bolsa-mascarilla con o sin oxígeno suplementario. La ventilación boca a nariz es una alternativa efectiva a la ventilación boca a boca. Puede tenerse en cuenta si la boca de la víctima está seriamente dañada o no puede abrirse, el rescatador está asistiendo a la víctima en el agua o es difícil de conseguir un sellado boca a boca.
Posición de recuperación o de seguridad
Hay muchas variaciones de la posición de recuperación, cada una con sus propias ventajas. No hay una única posición perfecta para todas las víctimas. La posición debería ser estable, cercana a una posición lateral con la cabeza más baja y sin presión sobre el tórax que impida la respiración. El ERC recomienda la siguiente secuencia de acciones para poner a una víctima en la posición de recuperación:
Quítale las gafas a la víctima.
Arrodíllate al lado de la víctima y asegúrate de que ambas piernas están extendidas.
Pon el brazo próximo a ti en ángulo recto con el cuerpo, el codo doblado con la palma de la mano hacia arriba.
Trae el brazo alejado de ti cruzando el tórax y apoya el dorso de la mano contra la mejilla de la víctima próxima a ti.
Con tu otra mano, coge la pierna alejada de ti justo por encima de la rodilla y levántala, manteniendo el pie apoyado en el suelo
Manteniendo su mano apoyada en su mejilla, tira de la pierna alejada de ti haciendo rodar a la víctima hacia ti sobre su costado.
Ajusta la pierna de arriba de modo que tanto la cadera como la rodilla estén dobladas en ángulos rectos.
Inclina su cabeza hacia atrás para asegurarte de que la vía aérea permanece abierta.
Ajusta su mano bajo su mejilla si es necesario para mantener la cabeza inclinada
Revisa la respiración regularmente. Si la víctima ha de permanecer en la posición de recuperación durante más de 30 minutos, vuélvelo del lado contrario para aliviar la presión en el brazo de abajo.
Pérdida de consciencia: evaluación y posición de recuperación
Reanimación de niños y de víctimas de ahogamiento
Es importante advertir que muchos niños no son reanimados porque los rescatadores potenciales temen hacerles daño. El temor es infundado; es mucho mejor usar la secuencia de RCP del adulto que no hacer nada. Para facilitar la enseñanza y la retención, sería mejor enseñar a los Tripulantes que la secuencia de adultos puede usarse en niños que no responden y no respiran.
Da cinco respiraciones iniciales de rescate antes de comenzar las compresiones torácicas.
Un rescatador solitario que no pueda pedir ayuda sin alejarse debe hacer RCP durante 1 minuto aproximadamente antes de ir a por ayuda.
Comprime el tórax al menos un tercio de su profundidad (unos 4 cm en el lactante y 5 cm en el niño), a 100-120 compresiones por minuto; usa dos dedos en los niños menores de 1 año; usa una o dos manos en los niños mayores de 1 año según sea necesario para conseguir la profundidad de compresión adecuada.
6.4 Asistencia a enfermos con trastornos neurológicos
Se estima que el 2,5% de la población requiere anualmente atención neurológica. En nuestro medio la patología neurológica representa el 3,9% del total de los procesos crónicos visitados en las consultas de Medicina General destacando por su frecuencia la cefalea con el 0,9% y el vértigo con el 0,73% (Martín Zurro, 1987). Estos datos concuerdan en líneas generales con los resultados de otros trabajos que confirman que de la patología neurológica los procesos que generaron mayor número de consultas fueron: patología vasculocerebral, cefaleas, vértigos, epilepsias, demencia y Parkinson.
6.4.1 Conmociones
Definición: Estado de aturdimiento o de pérdida del conocimiento, producido por un golpe en la cabeza, por una descarga eléctrica o por los efectos de una violenta explosión. Suelen ir acompañadas de pérdida de memoria y en ocasiones de conocimiento.
Ictus: reconocimiento rápido (FAST)
Tratamiento:
Mantenerlos acostados, vigilados y abrigados, con la cabeza alineada con la columna y sin moverla. Si vomitan, girarlos de lado moviendo a la vez cabeza, cuello y cuerpo, como un solo bloque.
Traslado al hospital de la misma forma que a los fracturados de columna vertebral.
6.4.2 Estados de inconsciencia
Definición: Estado en que el individuo no se da cuenta exacta del alcance de las palabras o acciones que realiza o que le son aplicadas; falta de conciencia.
6.4.3 Convulsiones
Definición: Contracción involuntaria seguida de descontracciones de localización variable o generalizada, asociada generalmente a trastornos de la conciencia. Las convulsiones pueden ser de tipo tónico, cuando son continuas, o clónicas, cuando se da una rápida sucesión de breves contracciones. La convulsión tónica afecta sobre todo a los músculos del eje corporal y disminuye progresivamente su influencia a medida que se acerca a las extremidades; las clónicas son características sobre todo de la primera infancia y consisten en sacudidas bilaterales repetidas, de modo más o menos rítmico y repartidas más o menos regularmente por todo el cuerpo. Se pueden dar convulsiones de tipo mixto, son propias de la epilepsia y se dan más en adultos con esta patología que en los niños.
6.4.4 Epilepsia
Definición: Enfermedad del SNC que produce convulsiones. Ocurre cuando se produce un funcionamiento anormal en la actividad eléctrica del cerebro que puede provocar desde alteración en el estado de alerta, trastorno de consciencia (epilepsia menor) hasta cuadro de convulsiones (epilepsia mayor).
Actuación ante una crisis convulsiva
No sujetar a la persona ni intentar detener las convulsiones.
No introducir nada en la boca (ni siquiera los dedos) ni forzar su apertura.
Aflojarle la ropa, sobre todo alrededor del cuello.
Protegerle de aquellos objetos con los que pueda herirse; moverle solo si está en peligro.
Colocar un objeto blando debajo de la cabeza.
Anotar la hora de inicio y de final de la crisis.
Si se presentan vómitos, colocar al paciente en posición lateral.
Cuando cesen las convulsiones, o si cae en sueño profundo, colocarlo en posición de seguridad y comprobar que respira.
No darle de comer ni de beber hasta que se haya recuperado por completo.
Permanecer a su lado, hablándole con calma, y estar prevenido, puesto que puede surgir un nuevo ataque.
Solicitar asistencia médica e informar al comandante si es la primera crisis, si dura más de 5 minutos, si se repite sin que recupere la consciencia, si se ha lesionado o si tiene dificultad para respirar.
6.5 Asistencia a enfermos en coma
Definición: Inconsciencia cerebral aguda y grave, originada por causas metabólicas, en un 70 % de los casos (sobredosis, ingestión de medicamentos, hipoglucemia...) o estructurales, en un 30% de los casos, (fallo cardíaco, lesión cerebral...). El coma no constituye por sí mismo una enfermedad, sino que es consecuencia de una patología grave que puede ser tratable. Si el coma es profundo, la ausencia de estímulos y actividades puede alcanzar a los centros respiratorios y cardíacos, la actividad electroencefalográfica es nula y se hace necesaria la respiración artificial. En este caso, el individuo presenta un cuadro de muerte cerebral.
Causas
Por enfermedades tales como encefalopatías metabólicas, meningitis, infartos, abscesos y metástasis, enfermedades todas ellas que provocan una disfunción global de la corteza cerebral;
Tumores e infartos cerebrales con edema, que provocan una compresión del sistema reticular activador ascendente.
Características:
Pérdida de movilidad voluntaria.
Pérdida de sensibilidad.
Existen movimientos respiratorios y latidos cardíacos.
La asistencia a ofrecer a un enfermo en coma debe ser inmediata y se limitará a garantizar la seguridad y comodidad del afectado (posición lateral de seguridad) y buscar ayuda especializada.
Aflojarle la ropa.
Abrigarlo para que no se enfríe.
No darle ni de beber ni de comer.
El traslado a un hospital debe ser lo más rápido posible.
6.6 Traumatismos, clasificación y tratamiento
Los traumatismos (heridas, quemaduras, congelaciones, fracturas, luxaciones, esguinces, traumatismo craneoencefálico y demás) se estudian en el tema Traumatismos, quemaduras, heridas y fracturas, que empieza por la clasificación de las heridas.