Triage, selección de heridos y técnicas de traslado
7 min de lectura·Actualizado octubre 2026
En resumen
En un accidente con múltiples heridos se aplica triage (selección por prioridad de asistencia). Conoce los tipos de transporte de heridos según si la víctima está consciente y puede o no andar, y las técnicas de recogida por uno o varios socorristas.
9. Ejercicio del socorrismo en caso de accidente aéreo
9.1 Selección de heridos y transporte
TRIAGE: Denominación con la que conocemos hoy en medicina la elección, selección o clasificación, y concretamente el método usado en la práctica prehospitalaria para clasificar a pacientes víctimas de un suceso con gran número de afectados, antes de que reciban la asistencia precisa. Normalmente tiene que ponerse en marcha ante situaciones que desbordan la capacidad habitual de asistencia en la zona, por lo que el objetivo primordial de esta clasificación será el de proporcionar a los equipos y medios de rescate una visión global del número de víctimas, alcance de las lesiones y las prioridades en cuanto a tratamiento inicial y evacuación. Al tratarse de un proceso dinámico, y poco habitual en nuestro entorno, sería recomendable la práctica de simulacros en los que intervinieran las distintas fuerzas de rescate, ya que de la experiencia de los equipos involucrados en estos procesos depende el éxito de las operaciones de triage. Ocurrido un accidente, el sobrevivir y el futuro de las lesiones del accidentado está muchas veces en función de la primera asistencia que realicemos como socorristas. Las premisas necesarias para un correcto proceder serán siempre:
Rapidez en el auxilio de la víctima (rapidez no significa precipitación).
Cualificación de la persona que realiza la ayuda y organiza el traslado (será siempre un socorrista).
Traslado hacia un centro médico con:
Rapidez a tiempo útil.
Condiciones favorables.
Vehículo apropiado.
Mover a un herido: solo si es imprescindible
9.2 Lista de urgencia
Generalidades:
El TCP debe mantener y hacer mantener la calma.
Si no es necesario no mover al paciente.
Ante la posibilidad de vómito en un paciente inconsciente, deberá ponérsele la cabeza de lado, así mismo se quitarán las prótesis móviles de la boca.
9.2.1 Prioridad de asistencia:
ROJO: El color rojo corresponde a un paciente grave, crítico, pero RECUPERABLE, y si contamos con los medios necesarios es el de PRIMERA ELECCIÓN PARA SU ATENCIÓN. (Shock, parada cardiorrespiratoria presenciada, inconsciencia, etc.)
Hemorragias por lesión de vasos gruesos.
Alteraciones cardiorrespiratorias que provoquen asfixia.
Traumatismos craneoencefálicos con o sin herida craneal.
Lesión de vísceras abdominales y torácicas.
AMARILLO: El color amarillo correspondería a un paciente grave pero estable. SON DE SEGUNDA PRIORIDAD, y en teoría podrían esperar algunas horas sin tratamiento (hemorragias sin shock hipovolémico, heridas en cavidades, traumatismo craneoencefálico, etc.)
Fracturas abiertas de miembros. Heridas de grandes articulaciones.
Heridas de partes blandas. Quemaduras con extensión limitada.
Luxaciones y fracturas cerradas de miembros.
VERDE: El color verde sería para el paciente lesionado de forma leve, que podría ser trasladado aunque no necesariamente en una ambulancia medicalizada. SE TRATARÍA DE UNA TERCERA PRIORIDAD. (Heridas musculares, fracturas sin cuadros de shock, contusiones en general, etc.)
Heridas mínimas.
NEGRO: Fallecido o agónico
Heridas incompatibles con la vida, PCR con múltiples bajas y fallecidos.
9.3 Tipos de transporte de heridos
1. Recogida por un socorrista:
Recogida al hombro:
Colocar a la víctima echada boca abajo descansando su cabeza sobre uno de sus antebrazos.
El socorrista se coloca sobre la víctima, se agacha, pasa sus manos por debajo de las axilas del accidentado, se levanta y eleva al accidentado hasta que quede de rodillas.
Sujeta al herido y pasa a situarse enfrente de él.
Levantándole y poniéndole de pie, cogiendo con su mano izquierda la derecha de la víctima, se agacha y pasa el brazo de aquella sobre su cuello.
Coloca el socorrista su mano y brazo derechos entre las piernas de la víctima.
Se levanta ahora el socorrista y con él, la víctima, cuyo peso descansa fundamentalmente sobre el hombro derecho del socorrista.
Por último pasa la mano derecha de la víctima hacia sus piernas y sujeta el conjunto con su mano derecha, quedándole libre al socorrista la izquierda.
Recogida a la espalda:
Colocar a la víctima lateralmente, el socorrista se echa en el suelo paralelamente y por delante.
Se echa boca abajo y sobre él, la víctima.
Se arrodilla cruzando las manos de la víctima por delante de su pecho y las sujeta con su mano derecha.
Se levanta.
Arrastre de la víctima:
Bien sujetándola por debajo de los hombros.
Bien por los tobillos.
Si la víctima está consciente y puede andar:
Con apoyo de la víctima sobre el hombro del socorrista.
Si la víctima está consciente y no puede andar:
Recogida en brazos.
Recogida a caballo.
Recogida a cuestas.
Arrastre cervical.
2. Recogida por dos socorristas:
Si la víctima puede andar:
Recogida de apoyo entre dos socorristas.
Si la víctima no puede andar:
Recogida a la sillita de la reina:
Colocación de las manos de los socorristas y transporte.
Recogida a caballo.
Transporte por “rodete” o “asiento”.
Transporte en silla.
Método de cuchara.
Transporte con mantas.
Traslado en camillas:
Consideraciones generales:
El accidentado será “cargado” en la camilla utilizando cualquiera de los sistemas vistos anteriormente.
El herido debe ser colocado en la camilla del modo más cómodo posible, dentro de las lesiones que presente.
Debe ser abrigado durante el traslado; para ello se tendrá dispuesta una manta sobre la camilla del modo siguiente:
Si la manta es pequeña, se coloca en diagonal.
Si la manta es grande, se coloca longitudinal a la camilla.
Posiciones del accidentado:
La cabeza se mantiene siempre bien sujeta y, en general, a la misma altura que el resto del cuerpo; no se coloca más baja como norma. Se mantiene algo más elevada en:
Grandes heridas y hemorragias intensas de cabeza.
Heridos con síntomas de asfixia (heridas perforantes de tórax).
Tanto la cabeza como el resto del cuerpo, se pueden sujetar con ligaduras circulares por debajo y por encima de la camilla.
No comprimiendo nunca dichas ligaduras las regiones lesionadas.
La posición que el accidentado tiene una vez colocado en la camilla para el transporte, puede ser:
En decúbito supino.
Con las piernas elevadas (posición antishock o «Trendelenburg modificada»), solo si hay signos de shock, no hay traumatismo que lo impida y la persona lo tolera.
Con las piernas flexionadas.
Estando el cuerpo semi-incorporado.
En posición de seguridad.
En decúbito lateral.
Modelos de camillas:
Muchos son los modelos existentes. Se puede decir que todos son buenos. Unas camillas están siempre “armadas”, es decir, están preparadas para su uso inmediato.
Otras, como el modelo “español” de Sanidad Militar, son desarmables, con largueros rígidos o varas de madera, cabeceros y pieceros metálicos, y lona doble a lo largo de sus bordes laterales unas jaretas donde se introducirán las varas.
Otras pueden ser plegables y transportables, etc. Como es lógico, muchas veces en el lugar del accidente se carece de cualquiera de los modelos de camilla existentes y entonces podremos improvisarla con:
Una manta ancha o una alfombra.
2 palos largos.
En cualquier tipo de camilla, pondremos al accidentado en la postura que haya adoptado y bien sujeto para evitar en cualquier momento su caída. Durante la marcha los camilleros deben llevar el paso cambiado para evitar movimientos innecesarios, y así poder realizar el traslado sin sacudidas. En general el accidentado se transportará con los pies hacia delante, exceptuando el subir escaleras o pendientes pronunciadas en donde se le colocará en el sentido inverso.